Aventura

Aventura

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Una hora después, tras haber llegado el Apostle y desembarcado el doctor, el paciente ya estaba curado de sus heridas. Más tranquilo, decidió regresar a bordo, prometiendo volver para la cena. Joan y Sheldon le vieron marchar desde la galería.

—Jamás hablaré mal de ningún misionero, después de ver lo que hacen en las Islas Salomón —musitó Joan, dejándose caer sobre la silla plegable.

Se quedó mirando a Sheldon y comenzó a reír.

—De acuerdo —dijo él—. Reír es lo más adecuado en estos casos. A mí me daban ganas de hacerlo mientras me emboscaba como un demente para matar a mi huésped.

—Todavía no me ha dicho por qué se han batido.

—Por usted —respondió Sheldon escuetamente.

—¿Por mí? Pero si acaba de decir lo contrario.

—No me refiero a la ofensa del beso —dijo Sheldon mientras paseaba por la galería, y terminaba apoyándose en la barandilla, frente a ella—. Pero se trataba de usted, y lo mejor será que lo sepa. Recuerde que hace tiempo le avisé de que pasaría algo así, cuando decidió ser mi socia. Bueno; lo cierto es que circulan habladurías por toda la costa, y Tudor decidió insistir en recordarme esas habladurías. Ya ve usted lo inconveniente que es que siga usted aquí. Seria mucho mejor que se fuera.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker