Aventura
Aventura —Será mejor que se lo explique todo desde el comienzo —dijo la muchacha, levantándose como el que cree que no compaginan el sentimentalismo, el uso de un sombrero «Baden Powell» y un Colt de grueso calibre—. Yo nacà en Hilo, de Hawai, la mayor isla del archipiélago. Tuve la misma educación que reciben casi todas las jóvenes en Hawai. Allà se vive al aire libre, aprendiendo a montar a caballo y a nadar antes que el resto de las cosas. Recuerdo bien cuándo comencé a montar a caballo, aunque he olvidado cómo aprendà a nadar, porque es algo que ya hacÃa antes de saber hablar. Mi padre tenÃa ganado en Hawai y en Maui para abastecer a las otras islas. En Hokuna, únicamente, tenÃa doscientos mil acres de superficie, que se extendÃan entre Mauna Koa y Mauna Loa, y es allà donde aprendà a cazar cabras y ganado salvaje. En Molokai existÃan grandes venados asustadizos. Von era el administrador de Hokuna. TenÃa dos hijas de mi edad, y allà era donde veraneaba yo, aunque una vez me quedé durante todo un año. ParecÃamos tres indias, no solo porque nos portábamos como las jóvenes salvajes, sino por el esfuerzo que hacÃamos por parecerlo. TenÃamos toda clase de maestras, lecciones de costura y de cuidados domésticos; pero lo cierto es que tenÃan que amenazarnos con frecuencia con no dejarnos ir a montar a caballo o a domar ganado.