Colmillo blanco
Colmillo blanco Durante un tiempo los dos hombres se divirtieron observando el movimiento de aquellas formas difuminadas que se mantenÃan fuera de la zona iluminada por la hoguera. Si miraban fija y atentamente al lugar en el que aparecÃa un par de ojos relucientes en la oscuridad, la forma de un animal aparecÃa poco a poco. A veces llegaban a ver aquellas formas en movimiento.
Un sonido procedente de los perros atrajo la atención de los hombres. Una Oreja proferÃa rápidos y ansiosos gañidos; se abalanzaba hacia la oscuridad y desistÃa de forma intermitente para morder de manera salvaje el palo que lo sujetaba.
—Mira eso, Bill —susurró Henry.
A plena luz de la hoguera, con movimientos cautelosos y oblicuos, apareció un animal parecido a un perro. Una Oreja estiró todo lo que pudo el palo hacia el intruso y gimió con inquietud.
—Ese tonto de Una Oreja no parece asustarse mucho —dijo Bill en voz baja.
—Es una loba —murmuró Henry—, y eso explica lo de Gordito y lo de Rana. Es el señuelo de la manada. Ella es la que hace huir al perro y luego se le echan encima los demás.
El fuego crepitó y un leño cayó con estrépito. Aquel ruido hizo que el animal diera un salto hacia la oscuridad.
—Henry, estoy pensando… —dijo Bill.