Colmillo blanco
Colmillo blanco Sus ojos parpadearon y se cerraron. Su barbilla cayó sobre su pecho y todavía le estaban envolviendo en mantas cuando sus ronquidos se elevaban ya en el aire gélido.
Pero también se oía otro sonido. Desde lejos llegaba, como un eco en la distancia, el grito de la manada hambrienta que buscaba el rastro de otra presa distinta del hombre al que habían perdido.