Colmillo blanco
Colmillo blanco Pero al frente y en la parte trasera, libres de temor e indomables, caminaban los dos hombres que todavía no habían muerto. Sus cuerpos estaban cubiertos con pieles y cuero. Sus pestañas, mejillas y labios estaban tan cubiertos por los cristales de su propio aliento helado que apenas podían distinguirse sus rostros. Esto les daba la apariencia de máscaras fantasmagóricas, responsables en un mundo de espectros del funeral de algún fantasma. Pero bajo aquella apariencia eran dos hombres que penetraban en una tierra de desolación, escarnio y silencio; insignificantes aventureros abatidos por una aventura colosal, que se compadecían a sí mismos ante la fortaleza de un mundo tan remoto, extraño y sin pulso como los abismos del espacio sideral.
