El crucero del Dazzler
El crucero del Dazzler Oyó un disparo de fusil hecho desde la playa; pero estaba de espaldas y no se molestó en volverse. Siguió un segundo disparo, y una bala cortó el agua a un par de pies de la hoja de su remo. Ahora se volvió: el soldado de la playa le apuntaba por tercera vez con el fusil. La situación de Joe era un verdadero suplicio de Tántalo. Sólo con remar fuerte unos cuantos minutos llegaría a la playa y a la salvación; pero en aquella playa, por una razón inexplicable, había un soldado de los Estados Unidos que persistía en disparar sobre él. Cuando Joe vio el cañón apuntándole por tercera vez retrocedió rápidamente. El resultado fue que el esquife se detuvo y el soldado, bajando el fusil, le miró atentamente.
—¡Necesito desembarcar, es importante! —le gritó Joe.
El hombre del uniforme negó con la cabeza.
—¡Le digo que es muy importante! ¿Quiere dejarme desembarcar?
Echó una ojeada rápida en dirección del Dazzler. Los disparos indudablemente habrían despertado a French Pete, pues la vela mayor había sido izada, y vio el áncora recogida y el foque hinchado por la brisa.
—¡No se puede desembarcar aquí! —contestó el soldado—. ¡Hay viruela!
—¡Pero es preciso! —gritó casi ahogando un sollozo y preparándose a remar.