El crucero del Dazzler
El crucero del Dazzler Se detuvo sin saber cómo proseguir y la miró. Bessie estaba sollozando y, al mismo tiempo que se estremecía con los esfuerzos por contenerse, las lágrimas corrían por sus mejillas.
—¡Oh, las chicas! —gritó furioso, y salió de la habitación a grandes zancadas.