El crucero del Dazzler
El crucero del Dazzler Apartarse de allà era trabajo lento, arduo y peligroso, y Joe se maravilló muchas veces de que tan exigua embarcación pudiese resistir un solo minuto las furias de los elementos. Pero poco a poco se fue alejando de la costa y del banco donde estaba anclado, internándose a mayor altura, y entonces arriaron un poco la vela mayor y corrieron unas cuantas millas, en busca de abrigo, tras el muro de rocas de Alameda Mole. Allà encontraron al Reindeer tranquilamente anclado, y durante las horas siguientes acudió el resto de la flota, que se habÃa rezagado, excepción hecha del Ghost, que evidentemente habÃa ido a hacerle compañÃa al Go Ask Her, estrellándose contra la costa.
Por la tarde amainó el viento repentinamente y el tiempo cambió hasta casi convertirse en un dÃa de verano.
—No me convence —dijo Frisco Kid al anochecer, luego de marcharse French Pete en el bote a visitar a Nelson.
—¿Qué es lo que no te convence? —preguntó Joe.
—Pues el tiempo ha calmado demasiado en seco. No ha podido disiparse toda la tormenta y, si no me equivoco, a menos que se disipe, no habrá verdadera calma. Es probable que de un momento a otro vuelva a soplar y a aullar.