El crucero del Dazzler
El crucero del Dazzler Saltó al agua, en busca del bote. French Pete con los remos de proa y Frisco Kid con el otro par habían puesto el esquife cara al mar y esperaban tranquilamente su llegada. Tenían los remos dispuestos para partir, pero permanecieron inmóviles porque los dos hombres habían comenzado a disparar contra ellos desde lo alto del dique. El otro esquife estaba más cerca de la playa y casi encallado. Bill trataba de ponerlo a flote y llamaba al Londinense para que le ayudara; pero aquel caballero había perdido la cabeza por completo y llegaba nadando a la zaga de Joe. No bien había acabado de trepar Joe por la popa, cuando hizo otro tanto el Londinense. Este nuevo peso estuvo a punto de hacer zozobrar al bote. Ya había entrado una excesiva cantidad de agua agravando el peligro. Entretanto, los hombres del dique habían cargado de nuevo sus armas y abrían otra vez el fuego, pero con mejor puntería. La alarma había cundido. Se oían voces y gritos desde los barcos del muelle, a lo largo del cual corrían algunos hombres. Más lejos sonó furioso un silbato de policía.
—¡Sal de ahí! —gritó Frisco Kid—. Vas a hundirnos. Vete y ayuda a tu socio.
Los dientes del Londinense castañeteaban de miedo y no podía ni moverse ni hablar.
En aquel momento una bala rompió un remo, y el capitán procedió fríamente a sustituirlo por otro que llevaba de reserva.