El Hijo del lobo
El Hijo del lobo Como se habrá notado, «Cogote» Mackenzie era un hombre práctico. Si necesitaba una cosa, usualmente la conseguÃa. Pero al hacerlo no se apartaba de su camino más de lo estrictamente necesario. Aunque era hijo del trabajo duro y de las dificultades, era contrario a una jornada de ochocientos kilómetros sobre el hielo, una segunda de tres mil kilómetros en el océano, y todavÃa otros cuatro mil quinientos kilómetros —o algo as× hasta alcanzar los últimos lugares escogidos, todo ello en la mera búsqueda de una esposa. La vida era demasiado corta. Asà que amarró sus perros, ató una curiosa carga a su trineo, y se encaminó a través de la lÃnea divisoria de aguas cuyas últimas vertientes hacia el Oeste eran drenadas por la cabellera del rÃo Tanana.