El Hijo del lobo
El Hijo del lobo Era un viajero decidido, y sus perros-lobo podÃan trabajar más duro y viajar más lejos, con menos comida, que cualquier otro equipo en el Yukón. Tres semanas más tarde se introdujo de dos zancadas en un campo de caza de los sticks, en las ramificaciones del Alto Tanana. Se maravilló él mismo de su temeridad, porque esa gente tenÃa mala reputación y se habÃa sabido que mataron a hombres blancos por cosas tan insignificantes como un hacha afilada o un rifle roto. Pero él fue hacia ellos a mano limpia, su conducta era una mezcla deliciosa de humildad, familiaridad, sangre frÃa e insolencia. Se requerÃa una muñeca hábil y un conocimiento profundo de las mentes bárbaras para recurrir a armas tan diversas; pero él era más que un maestro en este arte, y sabÃa cuándo conciliar y cuándo amenazar con furia como la de Jehová.