El Lobo de mar
El Lobo de mar Creí estar balanceándome en un ritmo poderoso por la inmensidad de la órbita. Estallaban chispas de luz que pasaban raudas por mi lado. Comprendí que eran estrellas y cometas resplandecientes que acompañaban mi fuga por entre los soles. Cuando alcancé el límite de mi vuelo y me disponía a volverme, atronó los espacios el golpe de un gran «gong». Durante un período de tiempo inconmensurable, gocé y saboreé mi formidable vuelo envuelto en las ondulaciones de plácidas centurias.
