El Lobo de mar

El Lobo de mar

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

CAPITULO XIX

Cuando subí a cubierta, el Ghost corría inclinado sobre babor y atajando por barlovento a una cebadera conocida que abarloaba en nuestra dirección. Todos los hombres estaban allí porque comprendían que ocurriría algo cuando Leach y Johnson subieran a bordo.

Eran las cuatro. Louis viró a popa para relevar al timonel; la atmósfera estaba húmeda y noté que se había puesto el impermeable.

—¿Qué tendremos? —le pregunté.

—Una pequeña tormenta, señor —respondió—, con una rociada suficiente para mojarnos las agallas y nada más.

—Siento que les hayamos encontrado —dije, cuando una gran ola desvió la proa de un punto y el bote saltó a la altura de los foques, ofreciéndose a nuestra vista.

Louis repuso, temporizando:

—Creo que nunca hubiesen llegado a tierra, señor.

—¿Te parece? —pregunté.

—¿No ve usted eso? —una ráfaga había cogido a la goleta, y Louis tuvo que hacer girar el timón rápidamente para mantenerla fuera del viento—. De aquí a media hora no quedará a flote ni una sola de estas cáscaras de huevo. Para ellos ha sido una suerte que estuviéramos aquí y que podamos recogerles.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker