El Lobo de mar
El Lobo de mar Vientos favorables, que soplaron valientemente, impulsaron al Ghost hacia el Norte, en medio del rebaño de focas. Lo encontramos sobre el paralelo cuarenta y cuatro, en un mar desapacible y tormentoso, cruzado por la niebla que el viento empujaba infatigable. Durante muchos días no vimos el sol ni pudimos hacer observaciones; después el viento despejó la superficie del océano y nos permitió conocer nuestra posición. Tal vez seguiría un día claro, de buen tiempo, o tres o cuatro, pero luego volvería a envolvernos la niebla y nos parecería más espesa que antes.
El cazar era peligroso; no obstante, los botes bajaban cada día, y la oscuridad gris los tragaba, sin que volviésemos a verles hasta el anochecer, y a veces surgían mucho más tarde de las sombras, como si fuesen espectros marinos. Wainwright, el cazador que Wolf Larsen había robado juntamente con los hombres y el bote, se aprovechó de la ventana de este mar velado para huir. Una mañana, desapareció en la niebla que nos envolvía con sus dos hombres y ya no lo vimos más; pero pocos días después nos enteramos de que, pasando de goleta en goleta habían llegado a la suya.
