El Lobo de mar
El Lobo de mar Bebieron todos, aun los heridos y Oofty-Oofty, que me ayudaba. Únicamente se abstuvo Louis, que no hacÃa más que humedecer los labios en el licor, pero se unió a la orgÃa con el mismo abandono que el más ebrio de ellos. Aquello fue una saturnal. DiscutÃan a voces sobre el combate de aquel dÃa, reñÃan por el menor detalle o se hacÃan amigos de los hombres con quienes habÃan peleado. Prisioneros y apresadores hipaban, apoyándose mutuamente en los hombros, y cambiaban formales juramentos de respeto y estimación. Lloraban por las miserias del pasado y las que les esperaban bajo la férula inflexible de Wolf Larsen, y todos le maldecÃan y contaban historias terribles de su brutalidad.
