El Valle de la luna

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XII

Cuando Billy consiguió un puesto de conductor de una yunta, en las excavaciones de los contratistas del gran puente que por aquel entonces se construía en Niles, fue como si apareciese un rayo de luz. Antes de aceptarlo se cercioró de que era un trabajo de acuerdo a las reglas de la unión obrera. Y este puesto duró dos días, hasta que los trabajadores del cemento arrojaron sus herramientas. Los contratistas, que evidentemente estaban preparados para cualquier contingencia, de inmediato llenaron los puestos con italianos que no se hallaban agremiados, y en seguida se unieron al paro los carpinteros, los obreros envarilladores de hierro y los conductores de vehículos. Y Billy, que carecía de dinero para pagarse el viaje de vuelta, pasó el resto del día caminando para llegar a su casa.

—No puedo trabajar como «tiñoso» —terminó diciendo al final de su relato.

—No —confirmó Saxon—, no puedes trabajar como «tiñoso».




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