El Valle de la luna
El Valle de la luna —Siempre sucede que algunos hombres caen muertos en la batalla —dijo—. Eso podÃa darse por descontado. Pero el modo como los condenaron es lo que me subleva. Todos los culpables son responsables de la matanza, o sino ninguno tiene la culpa. Y si es asà todos debieron recibir el mismo castigo. DeberÃan colgarlos como a Chester Johnson, o sino no deberÃan hacer nada con ninguno. Me gustarÃa saber simplemente de qué manera el juez forma sus ideas al respecto. Debe ser algo semejante a llenar los cartones con los números de la loterÃa. Se juega como a los codazos. Lo mira a un muchacho y espera a que se le ocurra un número. Si no fuera de ese modo ¿cómo se las arregló para meterle cuatro años a Johnny Black, y veinte a Carl Hutchins? Como juega a la loterÃa pudo ser tan justo precisamente al revés: Carl Hutchins hubiese podido ser condenado a cuatro años y Johnny Black a veinte. Conozco bien a los dos muchachos. Siempre andaban con el grupo de la calle Diez y Kirkham, aunque a veces se juntaban con nosotros. Siempre Ãbamos a nadar después de terminar las clases hasta las marismas de Sandy Beach, en Transit Slip, donde se dice que las aguas tienen sesenta pies de profundidad, sólo que no es asÃ. Y cierta vez, un jueves, pescamos una cantidad de almejas y jugamos al hockey con ellas, y después las llevamos a la ciudad. Y también solÃamos ir hasta Rock Wall para pescar. Cierto dÃa, recuerdo que habÃa eclipse, Carl sacó una perca grande como media puerta. Jamás habÃa visto un pez asÃ. Y ahora deberá vestir a rayas durante veinte años. Pero tiene la suerte de ser soltero. Si no se muere antes, cuando salga de la cárcel será un hombre viejo. La madre de Carl no querÃa que fuera a nadar, y cada vez que sospechaba que eso habÃa ocurrido le lamÃa los pelos con la lengua. Si tenÃan un gusto salado recibÃa unos cuantos cintazos[32]. Pero él se dio cuenta. Antes de entrar en su casa saltaba la verja de otra y metÃa la cabeza debajo de la canilla.