El Valle de la luna
El Valle de la luna Después de almorzar bailaron dos piezas en el pabellón, y más tarde la banda encabezó la marcha hacia la pista de los deportes. A continuación venían los danzarines, y los grupos dispersos abandonaron las mesas para concentrarse en ese punto. Cinco mil personas ocupaban las pendientes verdes en el terreno del anfiteatro y ennegrecían la pista. Lo primero que sucedió fue que los hombres se alinearon para la cinchada. La prueba iba a ser disputada entre los albañiles de Oakland y los de San Francisco. Y los elegidos, hombres bravos, enormes y pesados, ocuparon su sitio a lo largo de la soga. Se abrieron hoyos en la tierra para apoyar mejor los pies, se restregaron las manos con la tierra que tenían en los zapatos, al mismo tiempo que reían y chanceaban junto a la multitud que los rodeaba.