El Valle de la luna
El Valle de la luna —No, pensándolo bien no es asÃ. Pero de cualquier manera no son tan inteligentes. ApostarÃa que podrÃa enseñarles algo sobre caballos.
Cuando se ponÃa el sol entraron en la pequeña población de Niles. Billy, que se habÃa mantenido en silencio durante la última media milla, titubeando ligeramente se atrevió a decir:
—Dime, ¿qué te parece si tomamos una habitación en el hotel?
Saxon movió enérgicamente la cabeza, negándose.
—¿Cuánto crees que te durarán tus veinte dólares de esa manera? Además, la única manera es comenzar por el principio. No habÃamos pensado en dormir en hoteles.
—Bueno —dijo él—, de acuerdo, sólo que estaba pensando en eso.
—Entonces harÃas bien si creyeses que también yo estoy en el mismo juego —le dijo ella con una voz que parecÃa disculparle—. Y ahora debemos ver cómo conseguimos lo necesario para cenar.