El Valle de la luna
El Valle de la luna Ahora bien, en cuanto al campo del Madroño era de propiedad de Naismith, que pedÃa cincuenta dólares por acre. HarÃan en total unos mil dólares, porque tenÃa una extensión de veinte acres. Si seguÃan los métodos antiguos la inversión en el trabajo agrÃcola no serÃa compensatoria. Pero desde el punto de vista comercial serÃa conveniente porque el lugar se hallaba a punto de ser descubierto y no se encontrarÃa mejor sitio para una residencia de verano. Y por el clima y la belleza valÃa mil veces el precio anterior. Y también sabÃa que el dueño harÃa la venta a plazos casi por la totalidad de su valor. Edmund les aconsejaba que lo arrendaran por dos años con una opción a comprarlo, y lo que obtuvieran del trabajo del suelo podrÃan destinarlo a la adquisición del mismo, si es que deseaban hacerlo. También Naismith habÃa llegado a un acuerdo semejante con un suizo que pagaba un alquiler mensual de diez dólares. Pero la mujer del mismo habÃa fallecido y entonces se habÃa marchado.
Edmund adivino inmediatamente el sacrificio que comportarÃa para Billy, aunque no se dio perfecta cuenta de la naturaleza del mismo, pero todo se aclaro gracias a varias preguntas: Billy tenÃa el deseo del pioneer que necesita mucho espacio, terreno ganado a las colinas y ciento sesenta acres con la extensión más reducida que era posible concebir.