El Valle de la luna
El Valle de la luna —TodavÃa no he concluido con ustedes, niños —fueron las palabras que pronunció la señora Mortimer al partir. En varias ocasiones durante aquel invierno recibieron la visita de la amiga, que les aconsejó y le enseñó a Saxon a calcular sus recolecciones para el mercado inmediato, para la primavera y para el intenso verano, de manera que pudiese vender todo 19 que produjera sin llegar a satisfacer la demanda. Mientras tanto Hazel y Hattie se acostumbraban a arrastrar los abonos desde Glen Ellen, cuyos corrales nunca estuvieron tan limpios como entonces. También traÃan los fertilizantes que llegaban a la estación de ferrocarril, y que habÃan sido adquiridos por indicación de la señora Mortimer.