Historias de los siglos futuros
Historias de los siglos futuros En el último capÃtulo de Gente del abismo, London adjudica al pasivo del Capital la mala gestión del progreso. Cambiar de regente significa, por lo tanto, cambiar de sociedad. La solución no está más que sugerida. El talón de hierro es más explÃcita porque es el relato del violento enfrentamiento entre la OligarquÃa y la Bestia del Abismo, enfrentamiento que preludia el acontecimiento lejano del socialismo, organización superior de la civilización. La óptica se modifica en las tres novelas siguientes. Construidas alrededor de un héroe, más precisamente de una idÃlica pareja, parecen novelas de aventuras muy tradicionales; no obstante, el cuadro es el mismo: la sociedad capitalista, aunque en ellas se retratan destinos individuales. Las semejanzas fÃsicas y morales entre los héroes y su creador han sido dadas como pruebas de la evolución del pensamiento polÃtico de London. La confusión entre las afirmaciones de un héroe y el pensamiento de su creador no es algo nuevo, pero en este caso particular, el pasaje citado es una prueba irrefutable, en concreto el famoso Martin Eden soy yo de Memorias alcohólicas que demuestra, si nos remitimos al contexto, que London limita muy precisamente la identidad con su héroe a una aportación biográfica. A un incrédulo le responde que sÃ, que un escritor puede morir de hambre antes de alcanzar la celebridad, ya que esto era lo que le habÃa ocurrido a él. Si sus héroes son la encarnación de su propio ideal humano su parecido no autoriza a asimilar sus pensamientos con los del autor.