Historias de los siglos futuros
Historias de los siglos futuros Por descontado, ninguno de sus perseguidores habÃa leÃdo el libro: la cita de aquellas tres lÃneas deformadas por los periódicos bastaba. De ahà nació el odio de Gluck hacia los periodistas, gracias a los cuales su obra de seis años, seria y de un valor real, se convirtió en objeto de burla, de malsana notoriedad. Hasta el dÃa de su muerte no les perdonó, lo que lamentarán eternamente.
Fueron también los periodistas los responsables de su inminente desastre. Durante cinco años después de la publicación de su libro, no dijo una sola palabra; y el silencio no es bueno para un solitario. Podemos compadecernos de la terrible situación de Emile Gluck en esta gran universidad en donde no encontraba amistad ni simpatÃa. Los libros representaban su único refugio, y seguÃa leyendo y aprendiendo enormemente.
Algunos años más tarde aceptó una invitación para comparecer ante la «Sociedad de los Intereses del Hombre», de Emerryville. No se arriesgó a hablar, pero escribiendo estas lÃneas, tenemos bajo los ojos un ejemplo de su «memorial», que merece las calificaciones de sobrio, sabio y cientÃfico, hasta se podÃa decir, conservador.