Historias de los siglos futuros
Historias de los siglos futuros Martin Eden, Radiante Aurora, El Valle de la Luna, retoman el mismo balance abrumador. El avasallamiento del trabajo es total. Martin Eden hace su experiencia en la lavanderÃa en la que gana lo suficiente para no morir de hambre y para escribir durante cinco o seis semanas. Billy, el carretero de El Valle de la Luna, conduce una dura huelga, rota por los esquiroles, reprimida por la policÃa, y mientras que purga una pena en prisión, su mujer, que a pesar de su orgullo tenÃa que ganar para los dos, después de evitar la esclavitud de una lavanderÃa, yerra en medio de las huelgas de la bahÃa de Oakland buscando marisco contaminado con el que (a falta de algo mejor) poder nutrirse. Helam Harnish, el aventurero de la fianza, ha comprendido el subsuelo de la sociedad, los profundos móviles del capitalismo y los explica crudamente, con un vigor cÃnico:
«Pero esa gente, amigo mÃo, robarÃa el pan a los hambrientos, y el oro de los dientes de los cadáveres; aullarÃa si uno de esos cadáveres le advirtiera para suministrar una rasqueta; grandes y pequeños, todos han sido pintados con la misma brocha. Mira nuestro «Sugar Trust» con sus millones, sigue robando como un vulgar ladrón de New York, y engaña al gobierno. Moralidad y deber cÃvico… ¡olvida eso, querido amigo!».