La peste escarlata y El idolo rojo
La peste escarlata y El idolo rojo Una vez, durante ese día, había oído nuevamente el maravilloso sonido, aparentemente más lejano, pero elevándose imperiosamente por encima de los tambores de guerra de la jungla, que batían más cercanos. Allí había cometido su error. Pensando que había pasado junto al sonido y que, en consecuencia, éste se hallaba entre él y la playa de Rigmanu, había regresado en esa dirección, cuando en realidad se adentraba más y más en el corazón de la isla inexplorada. Esa noche, arrastrándose entre las retorcidas raíces de un banano, había dormido, exhausto, dejando que los mosquitos hicieran su voluntad con él.