Las Muertes concentricas

Las Muertes concentricas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Más de una vez, hasta a él lo dejaron perplejo y admirado. El descubrimiento de Lloyd del “bacilo de la muerte” del sapo marino, y sus experimentos con cianuro de potasio, otorgaron fama mundial a su nombre y a la universidad. Pero Paul no se quedó ni un milímetro atrás cuando logró obtener en el laboratorio coloides que reproducían las actividades de la ameba, y cuando arrojó una luz sobre los procesos de fertilización a través de sus asombrosos experimentos con formas inferiores de vida marina, a las que aplicaba simples soluciones de cloruro de sodio y de magnesio.

Sin embargo, fue en sus días estudiantiles, en medio de sus inmersiones en los más profundos misterios de la química orgánica, cuando Doris van Benschoten apareció en sus vidas. Lloyd la conoció primero, pero en el lapso de veinticuatro horas Paul se las arregló para que le fuera presentada. Por supuesto, ambos se enamoraron de ella, y se convirtió en lo único por lo que valía la pena vivir. La cortejaron con igual fuego y pasión, y su lucha por ella fue tan intensa que la mitad del estudiantado comenzó a hacer desatinadas apuestas por el resultado. Hasta el “viejo” Moss, un día, después de haber asistido en su laboratorio privado a una sorprendente demostración de Paul, apostó un mes de sueldo a que Paul se casaba con Doris van Benschoten.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker