Las Muertes concentricas
Las Muertes concentricas Ah, otro árbol más que caía. No lo había visto romperse, pero ahí estaba, el resto, con el tronco quebrado por la mitad. No se sabía qué estaba sucediendo, a menos que uno lo viera con sus propios ojos. En medio de ese estrépito ensordecedor, el sonido de un árbol que se quebraba, o los gemidos de desesperación humana no podían captarse. Se hallaba mirando por casualidad en dirección al capitán Lynch, cuando sucedió. Vio el tronco del árbol hacerse pedazos y desprenderse sin ruido. La parte superior, con tres marineros del Aorai y el viejo capitán, salió disparada por sobre la laguna. No cayó a tierra pero voló por el aire como una brizna de paja. Raoul siguió su vuelo unos cien metros, hasta que vio el árbol precipitarse en el agua. Forzó la vista y creyó ver que el capitán Lynch hacía un gesto de adiós con la mano.