Los mejores cuentos de Jack London
Los mejores cuentos de Jack London —Cada dÃa hay más —se lamentó con voz débil y apenas perceptible—. ¡Quién hubiese pensado que habÃa de llegar el tiempo en que un hombre correrÃa peligro en el camino de Cliff-House! Cuando yo era pequeño, Edwin, hombres y mujeres y hasta niños solÃan venir aquà a millares, desde San Francisco, si hacÃa buen tiempo. Y entonces no habÃa osos. No, señor. Se pagaba dinero por verlos encerrados en jaulas, tan escasos eran.
—¿Qué es dinero, abuelo?
Antes de que el viejo pudiese contestar, el muchacho, recordando de pronto, metió triunfante la mano en la bolsa que llevaba debajo de la piel de oso y sacó un dólar de plata, deslucido y abollado. Los ojos del anciano brillaron al acercar a ellos la moneda.
—No puedo ver —murmuró—. Mira si puedes distinguir la fecha, Edwin.
El chico se reÃa.
—Qué cosas tienes, abuelo, queriendo hacerme creer que estas pequeñas marcas indican algo.
Mostró el anciano su acostumbrada tristeza al acercar de nuevo la moneda a los ojos.