Los mejores cuentos de Jack London
Los mejores cuentos de Jack London El hombre que transmitía estas noticias, el radiotelegrafista, estaba solo con su aparato en la azotea de un altísimo edificio. Suponía que la gente que permanecía en la ciudad solo ascendería a unos centenares de miles, y muchos habían enloquecido a causa del miedo y de la embriaguez; y por todas partes se levantaban grandes incendios. Era un héroe este hombre que no abandonaba su puesto a pesar del peligro, tal vez algún periodista ignorado.
Decía que durante las últimas veinticuatro horas no habían llegado aeronaves transatlánticas, ni llegado mensajes de Inglaterra. Sin embargo, comunicó que una parte de Berlín (en Alemania) anunciaba que un bacteriólogo de la Escuela Metchnikoff, llamado Hoffmeyer, había descubierto el suero contra la peste. Esta fue la última noticia que los americanos recibimos de Europa. Si Hoffmeyer había descubierto ya aquel suero, sería demasiado tarde para nosotros. Únicamente podíamos deducir que en Europa ocurría lo mismo que en América y que, en el mejor de los casos, solo muy pocos podrían salvarse de la peste escarlata en aquel continente.