Los mejores cuentos de Jack London
Los mejores cuentos de Jack London Con los animales iba ocurriendo una cosa muy extraña: todos poco a poco se volvÃan salvajes y se atacaban unos a otros. Fueron las primeras vÃctimas los pollos y patos, mientras que los primeros en volverse feroces fueron los cerdos y después los gatos. Tampoco los perros tardaron mucho en adaptarse a las nuevas circunstancias, llegando a constituir un verdadero peligro. Devoraban los cadáveres, aullaban durante la noche, y de dÃa se ocultaban. Al principio vivÃan separados, recelosos y siempre dispuestos a reñir, pero poco a poco empezaron a juntarse y a ir en manadas. El perro habÃa sido siempre un animal sociable aun antes de ser domesticado por el hombre. En los últimos tiempos que precedieron a la peste, habÃa muchas variedades de ellos, unos sin lanas y otros con abundante pelaje; unos pequeños, tan pequeños que apenas hubieran constituido un bocado para otros del tamaño de leones. Y ocurrió que todos los perros pequeños y débiles fueron exterminados por los demás, y después los muy grandes, no pudiendo acostumbrarse a la vida salvaje, acabaron por extinguirse. Desaparecieron, pues, las diferentes razas y solo quedaron, viviendo en manadas, los perros lobos que ahora conocéis.
—Pero los gatos no van en manadas, abuelo —advirtió Hoo-hoo.