Los mejores cuentos de Jack London
Los mejores cuentos de Jack London Estuve hablando con ella durante varias horas y me contó todas sus aventuras, refiriéndome que como la habÃa socorrido Hale en el Mendocino Frest Reserve, no le habÃa quedado más remedio que consentir en ser su esposa. Pero Hale era un buen sujeto a pesar de su falta de instrucción. TenÃa el sentimiento de la justicia y era muy correcto en su trato, por lo cual Isidora era más feliz con él que Vesta con el chófer.
Las esposas de Cardiff y Wainwright eran mujeres vulgares, de constitución robusta y acostumbradas al trabajo; tipos apropiados a la nueva vida salvaje, que se veÃan obligadas a llevar. Además, habÃa dos adultos, dos idiotas del sanatorio de Eldredge, y cinco o seis niños pequeños, nacidos después de la formación de la tribu Santa Rosan. También estaba allà Berta, que a pesar de las burlas de tu padre, Hare-Lip, era una buena mujer. Me casé con ella y fue la madre de tu padre, Edwin, y del tuyo, Hoo-hoo. Y nuestra hija Vera se casó con tu padre, Hare-Lip, que era Sandow, el hijo mayor de Vesta Van Warden y el chófer.