Martin Eden
Martin Eden Finalmente decidió no estudiar latÃn, no por Olney, sino a pesar de Ruth y de su amor por Ruth. El tiempo era oro para él. HabÃa tantas cosas más importantes que el latÃn, tantas materias que reclamaban imperiosamente su atención… Y tenÃa que escribir. TenÃa que ganar dinero. No habÃa conseguido que le aceptaran nada. Cuarenta manuscritos suyos circulaban de publicación en publicación. ¿Cómo se las arreglaban los demás? Pasaba muchas horas en las bibliotecas, leyendo lo que otros escribÃan, estudiando su trabajo con avidez y sentido crÃtico, comparándolo con el suyo, y preguntándose una y otra vez cuál serÃa el secreto que habÃan descubierto y que les permitÃa vender su trabajo.
