Martin Eden
Martin Eden —No te emociones al hablar —aconsejó Ruth a Martin antes de que empezara el suplicio de las presentaciones.
Al principio se mostró un poco tenso, angustiado por el sentimiento de su propia torpeza, con el viejo temor de que sus hombros derribaran muebles y adornos. Además, se sentÃa cohibido por la compañÃa. Era la primera vez que conocÃa a tantas personas importantes. Hapgood, el cajero de banco, le fascinó, y decidió hablar con él en la primera oportunidad. Pues, bajo el miedo de Martin, acechaba su firme y enérgico ego, y se morÃa de ganas de medirse con aquellos hombres y mujeres y de descubrir qué habÃan aprendido de los libros y de la vida que él no supiera.