Martin Eden
Martin Eden Después de que varias revistas rechazaran «La vergüenza del sol», decidió no seguir ignorando el consejo de Brissenden y empezó a enviar el ensayo a las editoriales. Tras algunas devoluciones, lo aceptó Singletree, Darnley & Co., y prometió publicarlo en otoño. Cuando Martin pidió un adelanto sobre los derechos de autor, le respondieron que no era su costumbre, que esa clase de libros casi nunca cubrÃan gastos, y que dudaban que llegara a vender mil ejemplares. Martin calculó lo que ganarÃa en ese caso. Si se vendÃa por un dólar, y a él le correspondÃa un quince por ciento, cobrarÃa ciento cincuenta dólares. Decidió que, si tuviera que escribir de nuevo, se dedicarÃa únicamente a la ficción. «Aventura» era la cuarta parte de largo y The Millenium le habÃa pagado el doble. Aquella información que habÃa leÃdo en un periódico hacÃa tanto tiempo era verÃdica, después de todo. Las revistas de primera fila no pagaban al aceptar el escrito, pero eran generosas. The Millenium no le habÃa pagado dos sino cuatro centavos por palabra. Y además querÃan trabajos de calidad, ¿acaso no le compraban los suyos? Acompañó este último pensamiento con una sonrisa burlona.