Martin Eden
Martin Eden Martin recordó su tragedia en verso blanco y decidió mandarla en su lugar. La leyó de nuevo, y le pareció muy mediocre, la obra de un aficionado. Pero la envió; y la publicaron, algo que lamentaría siempre el director. Los lectores se indignaron y no creyeron que fuera suya. Se alejaba demasiado del nivel de excelencia alcanzado por Martin Eden. Se afirmó que él no la había escrito, que era una torpe falsificación de la revista, o que Martin Eden intentaba emular a Alexandre Dumas y en la cima de su éxito estaba encargando a otros la escritura de sus obras. Pero, cuando Martin explicó que la tragedia había sido una de sus primeras incursiones en el campo de la literatura, y que la revista había puesto gran empeño en publicarla, todo el mundo se burló de ésta, que no tardó en cambiar de director. La tragedia nunca salió a la luz en forma de volumen, aunque Martin se embolsó los derechos de autor que había cobrado por adelantado.