Martin Eden
Martin Eden Y todo siguió igual. Dondequiera que estuviese —en el Club de la Prensa, en el Redwood Club, en un elegante té o en una reunión literaria—, siempre le recordaban la primera vez que se publicaron «El tañido de las campanas» y «El hada y la perla». Y Martin siempre se hacÃa la misma desesperante pregunta: ¿por qué no me alimentasteis entonces? Todo estaba escrito. «El tañido de las campanas» y «El hada y la perla» no han cambiado nada. Eran tan artÃsticos y valiosos como ahora. Pero no me alimentáis por ellos, ni por nada que haya hecho. Me alimentáis porque está de moda hacerlo, porque a la multitud le trastorna la idea de alimentar a Martin Eden.