Martin Eden
Martin Eden Un dÃa Kreis fue a ver a Martin: Kreis, uno de los integrantes de la verdadera «escoria»; y Martin escuchó con alivio los entusiastas detalles de un plan lo bastante descabellado para interesarle más como novelista que como inversor. Kreis se detuvo unos instantes en medio de su exposición para decirle que «La vergüenza del sol» estaba llena de necedades.
—Pero no he venido aquà para soltar peroratas filosóficas —prosiguió Kreis—. Lo que necesito saber es si invertirá mil dólares en esto…
—No, no soy tan necio —respondió Martin—. Pero le diré lo que voy a hacer. Ustedes me proporcionaron la mejor noche de mi vida. Me dieron algo que el dinero no puede comprar. Ahora tengo dinero, y éste no significa nada para mÃ. Me gustarÃa darles esos mil dólares por aquella noche impagable. Ustedes necesitan el dinero. A mà me sobra. Ustedes quieren el dinero. Han venido a buscarlo. No tiene por qué contarme historias. Cójalo.
Kreis no pareció sorprenderse. Guardó el cheque doblado en su bolsillo.
—Si éste es el precio, me gustarÃa tener un contrato con usted para proporcionarle muchas noches semejantes —dijo.
