Martin Eden
Martin Eden Abandonó su asiento antes de que cayera el telón sobre el último acto, con el propósito de ver a Ruth cuando saliera. Siempre había hombres que esperaban en la acera, y podía taparse los ojos con la gorra y ocultarse detrás de alguien. Fue de los primeros en abandonar el teatro; pero, en cuanto se colocó en el borde de la acera, aparecieron las dos muchachas. Comprendió que le estaban buscando; y, durante unos instantes, maldijo el atractivo que ejercía sobre las mujeres. El desenfado con que caminaban por el bordillo, al acercarse, le hizo comprender que lo habían descubierto. Aflojaron el paso, y llegaron hasta él en medio de la multitud. Una de ellas le rozó al pasar y fingió verle por primera vez. Era una joven esbelta de cabello oscuro, con los ojos negros y desafiantes. Pero las dos le sonrieron, y él les devolvió la sonrisa.
—Hola —dijo Martin.