El color surgido del espacio
El color surgido del espacio En los espacios abiertos, en su mayoría a lo largo del antiguo camino, podían verse pequeñas granjas levantadas en la parte baja de las laderas. Unas veces todos los edificios de la granja seguían aúnen pie, otras solo uno o dos y, en ocasiones, apenas una simple chimenea o cobertizo recubierto de follaje. Las hierbas y zarzas crecían por doquier, y furtivos animales silvestres correteaban entre la maleza. Y sobre e paraje entero se percibía una vaga sensación de inquietud y opresión; un matiz de una tonalidad irreal y grotesca, como si se hubiese distorsionado algún elemento esencial de la perspectiva o el claroscuro. No me extrañó nada que los colonos extranjeros no se quedaran, pues, desde luego, aquellos no eran lugares en los que agradase lo más mínimo pernoctar. El paisaje guardaba una extraordinaria semejanza con los óleos de Salvator Rosa, al igual que con ciertos espantosos grabados de los relatos de terror.
