El diario de Alonzo Typer
El diario de Alonzo Typer 23 de abril: he buscado toda la mañana el segundo diario y lo he encontrado, sobre el mediodÃa, en el escritorio de la pequeña alcoba cerrada. Como el primero, esta el bárbaro latÃn de Claes Van der Heyl, y parece consistir en notas deslavazadas conectadas con diversas secciones del otro. Ojeando las páginas, descubrà de nuevo el aborrecible nombre de Yian—Ho… Yian—Ho, cuya brumosa memoria, es más vieja que el cuerpo, asecha bajo las mentes de todos los hombres. Se repite muchas veces, y texto de alrededor está sembrando de crudos jeroglÃficos pintados, claramente relacionados con los del pedestal de aquella pintura infernal que viera. AquÃ, obviamente, descansa la clave de esa monstruosa figura tentaculada y su mensaje prohibido. Con tal conocimiento ascendà las crujientes escaleras hacia el ático, de telarañas y horror. Cuando intente abrir la puerta del ático, se resistió como nunca antes. Aguantó durante unos instantes todos los esfuerzos para abrirla y, cuando al fin logré, tuve la palpable sensación de una zarpa colosal e invisible que bruscamente cediera… una forma que se remontaba con alas, inmateriales pero de batir audible. Cuando encontré el horrible grabado, sentà que no estaba precisamente donde lo habÃa dejado. Aplicando la clave al otro libro, pronto vi que el último no era una instantánea guÃa del secreto. Tan sólo era una pista… hacia un secreto demasiado oscuro para ser abiertamente guardado. LlevarÃa horas, quizás dÃas, extraer el espantoso mensaje. ¿Viviré lo bastante para aprender el secreto? Los espectrales brazos y zarpas negras acosan mi visión más y más ahora, y parecen aún más titánicos que al principio. Nunca estoy libre durante mucho tiempo de esas presencias vagas e inhumanas cuyas formas nebulosas parecen demasiado inmensas para ser contenidas por las estancias. Y, en todo momento, los grotescos y evanescentes rostros y figuras, y las burlonas figuras de los retratos, se apiñan ante mà en desconcertante confusión. Verdaderamente, existe un terrible arcano primordial de la Tierra que harÃa mejor en dejar desconocido y sin evocar, temibles secretos que no son para el hombre, y que la humanidad puede aprender sólo a cambio de su paz y cordura; crÃpticas verdades que convierten a sus conocedores en un extraño para siempre entre los suyos y le obligan a vagar solitario sobre la Tierra. También hay temibles supervivientes, seres más viejos y poderosos que el hombre, entes que han surgido de forma blasfema desde los eones a edades nunca diseñadas para ellos; entidades monstruosas que han yacido durmiendo durante eternidades en increÃbles criptas y cavernas remotas, más allá de las leyes de la razón y la casualidad, listas para ser despertadas por aquellos blasfemos que lleguen a conocer sus signos secretos y prohibidos, asà como sus furtivos santo y seña.