El diario de Alonzo Typer
El diario de Alonzo Typer Durante toda la tarde y el crepúsculo leí el libro manuscrito del viejo Claes Van der Heyl, y lo que leí puede ensombrecer y hacer horrible cualquier periodo de vida que me quede por delante. La génesis del mundo, y de los mundos previos, se desplegó ante mis ojos. Supe de la ciudad de Shamballah, construida por los Lemurios hace 50 millones, aún inviolable tras sus muros de fuerza psíquica en el desierto oriental. Conocí sobre el Libro de Dzyan, cuyos seis primeros capítulos son anteriores a la Tierra y que ya era viejo cuando los señores de Venus llegaron a través del espacio para civilizar nuestro planeta. Y vi registrado en el escrito por primera vez aquel nombre que otros me habían susurrado y que había conocido de una forma próxima y más horrible… el evitado y temible nombre de Yian-Ho. En algunos lugares fui contenido por paisajes que precisaban el uso de una clave. Eventualmente, por diversas alusiones, colegí que el viejo Claes no osaba consignar todo su conocimiento en un libro, pero había dejado algunas referencias a otro. El volumen no podía ser completamente inteligible sin su compañía, por lo que he resuelto encontrar el segundo tomo, si es que está en algún lugar de esta maldita casa. A pesar de ser un verdadero prisionero, no he perdido el celo que ha marcado toda mi vida de conocimiento y estoy resuelto a indagar en el cosmos a tanta profundidad como me sea posible antes que me alcance el destino.