El Horror de Dunwich
El Horror de Dunwich —¡Oh, oh, Dios Todopoderoso!… eso… eso…
Luego se organizó un auténtico pandemónium, pues todos querÃan preguntar a la vez, y sólo Henry Wheeler se ocupó de recoger el catalejo caÃdo en tierra y de limpiarle el barro. Curtis seguÃa diciendo incoherencias y ni siquiera conseguÃa dar respuestas aisladas.
—Es mayor que un establo… todo hecho de cuerdas retorcidas… Tiene una forma parecida a un huevo de gallina, pero enorme, con una docena de patas… como grandes toneles medio cerrados que se echaran a rodar…. No se ve que tenga nada sólido… es de una sustancia gelatinosa y está hecho de cuerdas sueltas y retorcidas, como si las hubieran pegado… Tiene infinidad de enormes ojos saltones…, diez o veinte bocas o trompas que le salen por todos los lados, grandes como tubos de chimenea, y no paran de moverse, abriéndose y cerrándose continuamente…, todas grises, con una especie de anillos azules o violetas… ¡Dios del cielo! ¡Y ese rostro semihumano encima…!