El ser del umbral
El ser del umbral Los habitantes de Arkham han olvidado casi todo lo referente a aquello; hubo leyendas, oscuras y vagas, que sus abuelos referían junto al fuego, algunas pertenecientes a la época de la fiebre de las brujerías; pero, al igual que tantos otros cuentos similares, su tenuidad terminó por disolverse y nada quedó de todo aquello, excepto que el bosque aquel siguió llamándose «el bosque de Billington» y las colinas «las colinas del señor Billington», al igual que toda la propiedad, incluso la gran casa que no podía verse, pero que sin embargo estaba allí, en lo más profundo del bosque, sobre una agradable loma, «cerca de la torre y el círculo de piedras», como se decía.
Los añosos y retorcidos árboles no invitaban a ningún curioso, ni los oscuros bosques animaban a ningún viajero a internarse en ellos, ni siquiera a la horda de buscadores de antigüedades o de leyendas que hubiera podido, sin embargo, sentirse atraída por la antigua casona de Billington.
