El terror en la literatura
El terror en la literatura No tan conocida como Undine, pero destacable por su convincente realismo y el estar exenta de los recursos tÃpicos de la novela gótica, es La bruja del ámbar, de Wilhelm Meinhold, otra obra del genio fantástico alemán de principios del siglo XIX. Esta historia, que se desarrolla en la época de la guerra de los Treinta Años, pretende ser el manuscrito de un sacerdote hallado en una vieja iglesia en Coserow, y gira en torno a la hija del escritor, Maria Schweidler, quien es falsamente acusada de brujerÃa. Ella ha hallado un depósito de ámbar que mantiene oculto por diversas razones, y la inexplicable riqueza obtenida a partir del mismo consolida la acusación; una acusación instigada por la malicia del noble cazador de lobos Wittich Appelmann, quien ha perseguido en vano a la joven con viles propósitos. Las acciones de una verdadera bruja, quien más adelante padece un horrible fin sobrenatural en prisión, son imputadas con una sospechosa facilidad a la desventurada MarÃa; y tras el tÃpico juicio de brujerÃa con las confesiones sonsacadas bajo tortura, ella está a punto de ser quemada en la hoguera cuando la salva justo a tiempo su enamorado, un joven noble de una población vecina. La gran fuerza de Meinhold es su aire de verosimilitud casual y realista, que intensifica nuestro suspense y sensación de lo no visto al convencernos a medias de que una serie de amenazantes eventos de algún modo deben de ser la verdad o estar muy cerca de serlo. En realidad, el realismo es tan riguroso que en una ocasión una revista popular publicó los principales argumentos de La bruja del ámbar como un suceso real del siglo XVII.