En las montañas de la locura
En las montañas de la locura A medida que nos aproximábamos a las adustas cumbres, que se elevaban oscuras y siniestras por encima de la nieve hendida por los desfiladeros y los glaciares que rellenaban las quebradas, fuimos percibiendo más y más de aquellas formaciones extrañamente regulares que se adherían a las laderas y volvimos a pensar en las estrambóticas pinturas asiáticas de Nicholas Roerich. Los antiquísimos estratos rocosos erosionados por los vientos confirmaron plenamente todos los boletines de Lake, y vinieron a demostrar que aquellos picos se habían alzado allí exactamente del mismo modo desde eras sorprendentemente tempranas de la historia de la Tierra, quizá durante más de cincuenta millones de años. Sería yana ocupación tratar de calcular a qué altura llegaron, pero cuanto se percibía en tan extraña región hacia pensar en oscuras influencias atmosféricas contrarias a las mudanzas y calculadas para dilatar ‘los usuales procesos climáticos de desintegración de las rocas.