En las montañas de la locura
En las montañas de la locura Hasta entonces no habíamos efectuado ningún aterrizaje, pero abandonar la meseta sin hacer tentativa alguna de entrar en algunos de los inauditos edificios parecía inconcebible. Así que determinamos buscar algún lugar llano en las laderas cercanas a la garganta, aterrizar en él y prepararnos para hacer una exploración a pie. Aunque aquellas suaves laderas estaban cubiertas en parte por las ruinas diseminadas por ellas, pronto encontramos buen número de posibles lugares de aterrizaje. Luego de elegir el más cercano al desfiladero, pues habíamos de volar a través de la gran cordillera de regreso al campamento, a eso de las 12,30 del mediodía pudimos aterrizar en una explanada de nieve endurecida completamente libre de obstáculos y adecuada para efectuar después un despegue rápido y favorable.