En las montañas de la locura
En las montañas de la locura Los escombros amontonados hacían doblemente fácil la entrada al vasto edificio de la izquierda, y, sin embargo, vacilamos un momento antes de aprovechar tan esperada ocasión. Pues aunque habíamos penetrado en aquel laberinto de arcaicos misterios, hacia falta un renovado valor para entrar en un edificio completo, superviviente de un mundo fabulosamente antiguo y cuya horrenda naturaleza se nos revelaba cada vez más claramente. Pero acabamos por decidirnos, y trepamos sobre los escombros hasta el arco. El suelo de allende el arco estaba cubierto por grandes losas y parecía constituir la salida de un largo corredor, de alto techo y paredes esculpidas.