En las montañas de la locura
En las montañas de la locura Todavía me asombra que pudiéramos deducir tanto en el poco tiempo de que dispusimos. Naturalmente, aun hoy solamente tenemos un esbozo de la historia, y gran parte de él lo conseguimos más tarde mediante el estudio de las fotografías y de los dibujos que hicimos. Puede que sea el efecto de ese estudio posterior, del revivir de los recuerdos y de las impresiones difusas conservadas, actuando en conjunción con su sensibilidad general y con aquel supuesto ‘horror supremo que creyó haber visto y cuya esencia ni a mi quiere revelar, lo que ha causado el derrumbamiento mental de Danforth. Pero era inevitable, pues no podíamos hacer una advertencia documentada sin dar la información más completa posible, y su publicación era una necesidad primordial. Ciertos influjos que aún persisten en aquel desconocido mundo antártico de tiempo desordenado y leyes naturales desconocidas, hacen absolutamente necesario que se desaliente toda futura exploración.
