En las montañas de la locura
En las montañas de la locura Fue bajo las aguas del mar donde en un principio, para alimentarse y más tarde por otros motivos, crearon primeramente la vida terrestre, empleando las sustancias que tenían a su alcance según métodos conocidos desde antiguo. Los experimentos más complicados vinieron después de la aniquilación de varios enemigos cósmicos. Habían hecho lo mismo en otros planetas luego de fabricar no solamente los alimentos necesarios, sino también ciertas masas protoplásmicas multicelulares capaces de formar con sus tejidos toda clase de órganos temporales bajo influencia hipnótica, siendo así los esclavos ideales para ejecutar el trabajo pesado de la comunidad. Estas masas viscosas eran sin duda aquellas a las que Abdul Alhazred se había referido entre susurros dándoles el nombre de «shogoths» en su aterrador Necronomicón, aunque ni siquiera aquel árabe demente había insinuado que existieran algunos en la Tierra, salvo en los sueños de quienes hubieran masticado ciertas hierbas alcaloides. Cuando los Primordiales de este planeta hubieron sintetizado sus sencillos alimentos y creado un número suficiente de shogoths, permitieron que se desarrollaran otros grupos de células para que formaran otras clases de vida animal y vegetal con diversos fines, extirpando aquellas cuya presencia llegó a molestarles.