En las montañas de la locura
En las montañas de la locura Practicaron el arte y la decoración, aunque naturalmente con cierta decadencia. Los mismos Primordiales debieron darse cuenta de esta degeneración de su arte y en muchos casos se adelantaron a la política de Constantino el Grande trasladando tallas, especialmente delicadas, de la ciudad terrestre, del mismo modo que el Emperador, en parecida época de decadencia, despojó a Grecia y Asia de sus mejores obras de arte para dar a su nueva capital bizantina mayores esplendores de los que su pueblo era capaz de crear. Si el traslado de bloques de piedra esculpidos no fue más abundante, la causa fue, indudablemente, que la dudad terrestre no se abandonara totalmente en un principio. Para cuando ésta fue abandonada, cosa que ocurrió seguramente antes de que el pleistoceno alcanzara de lleno a los Polos, es posible que los Primordiales ya encontraran de su gusto aquel arte decadente o que hubieran dejado de reconocer la supremacía de las tallas más antiguas. En cualquier caso, era evidente que las ruinas que nos rodeaban, inmersas en un silencio más que milenario, no habían sufrido una expoliación escultórica en gran escala, aunque las mejores tallas, al igual que otros objetos muebles, sí se habían trasladado.